FUNDADO EL PROYECTO PERIODÍSTICO DEMOCRACIA E ILUSTRACIÓN

 heidegger13Democracia es una palabra de procedencia griega que, como todos sabemos, significa “poder del pueblo” y que, en la modernidad europea, se concibe como un sistema político basado en la soberanía de la nación. Nación es el pueblo consciente de sí mismo como pueblo determinado, pueblo francés, pueblo inglés, pueblo alemán, pueblo español… porque, a pesar de todos los pesares progresistas, no existe un pueblo denominado “la humanidad”.

Ahora bien, como diría Hegel, la conciencia de sí pasa por el concepto y, consecuentemente, por la legitimación racional. La nación no es posible sin la universalidad del pensamiento.

Los pueblos nacionales devenidos Estado, en efecto, se fundamentan en un relato histórico y de este impulso surge la historiografía, la ciencia de la historia, cuya validez cuestionadora de los mitos reclama la ilustración. La democracia constituye así la matriz de la argumentación racional en la asamblea de los ciudadanos. No en vano la democracia surge históricamente al mismo tiempo que la filosofía (y la tragedia, cabe preguntarse el porqué). En las sociedades modernas, la asamblea no es sólo el parlamento de los electos, sino que la sociedad toda configura una comunidad de diálogo denominada opinión pública, la cual se vale de argumentos racionales para fundamentar el voto a los partidos políticos en cuanto vehículos de la voluntad nacional-popular soberana. La opinión pública, para estar racionalmente fundamentada, debe apelar de forma constante a la verdad y, en consecuencia, a la ilustración, a efectos de legitimar sus opciones políticas. Sin embargo, no todos los ciudadanos pueden ser filósofos, de manera que la institución del periodismo tiene que operar como puente entre la ilustración, el saber, la verdad, y la opinión pública.

En teoría, ésa sería la función del periodismo democrático: informar -y formar- a la opinión pública para hacer posible, mediante la difusión del saber, el sistema democrático.

Sin embargo, la realidad del sistema democrático imperante, es decir, de las democracias burguesas, es muy distinta de la teoría. Los medios de comunicación no son ya, si lo fueron alguna vez, los vehículos del saber, sino un muro que se alza ante la opinión pública para ocultar la ilustración y difundir, como auténticos panfletos de propaganda, una ideología concreta, a saber, el liberalismo.  

Liberalismo es un eufemismo piadoso para referirse al capitalismo y ocurre que los medios de comunicación son empresas capitalistas. ¿Cómo iban a ser objetivos y, en consecuencia, forjadores de una opinión pública ilustrada, unos instrumentos de transmisión de la información que son también a la vez jueces y parte en el debate democrático?

El proyecto periodístico Democracia e Ilustración pretende, con unos recursos muy modestos, poner en evidencia a los medios de comunicación mediante la demolición del muro que separa el periodismo y la ilustración. El concepto de “re-noticia” consiste en tomar una noticia de los medios imperantes, grandes empresas capitalistas, y confrontarlo con la bibliografía científica o el saber existente. Es cierto que el capitalismo se ha apoderado también de las universidades y que cada vez va a ser más difícil realizar esta crítica ilustrada del pseudo periodismo liberal, pero mientras haya universidades públicas, todavía estamos a tiempo de hacer estallar la burbuja mediática, la propaganda capitalista, mediante el recurso a la ciencia y a la filosofía.

El nuestro se presenta como un esfuerzo experimental de dimensiones modestas que aprovecha los recursos de internet, la verdadera fuente actual de la opinión pública ilustrada, para combatir, como tantas otras páginas, las mentiras de la propaganda capitalista que propalan los medios de comunicación imperantes. Somos conscientes de que sólo un medio de comunicación público, con periodistas independientes que se ganaran su plaza por oposición y pudieran publicar sin tener que rendir cuentas a un propietario capitalista, podría forjar una auténtica opinión pública ilustrada. Pero este sueño comporta, precisamente, una previa acción política que el nuevo periodismo debe posibilitar, en un círculo vicioso difícil de romper sin la ayuda de los millones de ciudadanos hartos de ser engañados y manipulados por el marketing, la técnica liberal de la mentira.

Somos anti-liberales. No tenemos miedo de decirlo. Pero no rechazamos toda la herencia liberal, sino sólo la dictadura totalitaria de la banca, el liberalismo autoritario (“neoliberalismo”) que está destruyendo la democracia a marchas forzadas.

El apoyo de los ciudadanos es, por tanto, esencial para el desarrollo de este proyecto periodístico también como proyecto político, la Izquierda Nacional de los Trabajadores (INTRA). Hacemos, por tanto, también un llamamiento en ese sentido.

La Redacción, 27 de enero de 2019