CUBA INFORMACIÓN Y RADIO LA HABANA APELAN AL QUID PROFIT Y A LOS ANTECEDENTES NORTEAMERICANOS DE GUERRA BACTERIOLÓGICA. Un Estado que ha lanzado la bomba atómica (Hiroshima) contra civiles de un país dispuesto a rendirse y, luego, de propina, otra (Nagasaki), sin absolutamente ninguna justificación, será capaz de utilizar armas bacteriológicas. Además, las ha usado ya en otras ocasiones, según medios cubanos. ¿Por qué no entonces para perjudicar a un competitivo rival económico, político y militar en la carrera por la hegemonía mundial, que los EEUU son conscientes de que no pueden ganar sin hacer trampas? Hete aquí los argumentos de Cuba para fundamentar una sospecha que, a nuestro entender, nada tiene de descabellada. Sobre el desarrollo de armas bacteriológicas norteamericanas que amenazaban a todo el continente euroasiático —incluida China— ya avisó Rusia en 2018. 

La guerra sucia (financiera, comercial, mediática, diplomática y militar) es uno de los hábitos más arraigados de la pandilla de criminales genocidas que opera desde hace décadas desde el Pentágono. Entre sus delitos de lesa humanidad y dentro del apartado de guerra sucia militar se encuentra, en efecto, el uso de armas atómicas, químicas y bacteriológicas. Cuba Información se dedica a refrescarnos la memoria:

Para quien conoce la historia terrorífica de la CIA, preñada de planes de acciones encubiertas para asesinar a personalidades, espiar a partidos políticos y sus dirigentes, ejecutar golpes de Estado, desarrollar experimentos para manipular la mente de seres humanos y trabajar con agentes biológicos con el fin de trasmitir virus contra personas, animales y plantas, no es descabellado versionar que también puede estar detrás del peligroso Coronavirus, o Neumonía de Wuhan, detectado en China.

Los ataques biológicos sufridos por Cuba desde los EEUU son hechos históricos que no auguran nada bueno sobre el coronavirus desatado en China justamente cuando Trump pretende asegurar la hegemonía económico-política norteamericana frente al rival asiático. Cuba nos recuerda que los EEUU carecen completamente de escrúpulos democráticos o humanitarios cuando se trata de afianzar su delirio bíblico y megalomaníaco del destino manifiesto:

Cuba ha sufrido múltiples ataques biológicos desde hace 60 años, el primero contemplado en la conocida Operación Mangosta, aprobada en enero 18 de 1962, por el presidente J. F. Kennedy, que en su tarea número 21 dice textualmente: La CIA propondrá un plan el 15 de febrero, para provocar el fracaso de las cosechas de alimentos en Cuba…” Las líneas siguientes no fueron desclasificadas. Junio de 1971, se comprobó la presencia en la Isla del virus causante de la Fiebre Porcina Africana, el que jamás se había reportado en Cuba. Hubo que sacrificar cientos de miles de puercos para evitar su diseminación por todo el territorio nacional, con una pérdida económica y alimenticia de gran envergadura. En abril de 1981 fueron detectados en la Habana varios casos de fiebre hemorrágica, causándole la muerte a 4 niños. Se pudo comprobar que se trataba de una cepa nueva del virus “Nueva Guinea 1924”, serotipo 02, única en el mundo en ese entonces, siendo una cepa elaborada en laboratorio. Agosto de 1981, se detectó en Sancti Spíritus, provincia central de Cuba, el herpes virus BHV2, endémico de África y aislado en el laboratorio de enfermedades exóticas en Plum Island, Estados Unidos. Ese agente viral es el causante de la Seudodermatosis Nodular Bovina y afectó la producción de leche. En 1983, Eduardo Arocena declaró en el tribunal de New York que lo juzgaba por asesinar a un diplomático cubano acreditado en la ONU que, como agente de la CIA, cumplió la misión de introducir gérmenes patógenos en Cuba, cuando se enfrentaba en la Isla la epidemia del Dengue Hemorrágico. La lista de acciones similares es amplia, por eso no es de extrañar que China sea ahora blanco de ese trabajo sucio, que acostumbran a ejecutar los yanquis, debido a la potencia económica de ese gigante asiático y en particular Wuhan, territorio de amplias transformaciones industriales que posee a su vez tres zonas de desarrollo nacional, cuatro parques de desarrollo científico y tecnológico, más de 350 institutos de investigación, 1,656 empresas de alta tecnología, numerosas empresas e inversiones de 230 empresas Fortune Global 500.

Nosotros creemos que las sospechas cubanas no van desencaminadas, pero todavía faltan las pruebas incontrovertibles o, como poco, algún indicio, que sustenten tan grave acusación. Mientras tanto, convendría ser más prudentes porque la epidemia podría tener orígenes naturales por mucho que las coincidencias y oportunidad de la misma resulten sorprendentes y susciten toda clase de especulaciones. En este sentido, Radio La Habana agregó algunos datos de carácter indiciario que refuerzan esta explosiva línea de interpretación de los luctuosos hechos de Wuhan:

En la medida en que el “coronavirus” afecta a más habitantes de China y se extiende por otros países, crecen las sospechas de que ese germen fue creado en laboratorios de EEUU como arma bacteriológica de la guerra comercial que Washington desata contra el gigante asiático. Varias declaraciones recientes de altos cargos de la Casa Blanca y una cada vez más intensa campaña mediática internacional anti-china alimentan la hipótesis de que la administración del mandatario Donald Trump es la responsable de esa epidemia. Fíjense en lo que manifestó este 31 de enero el secretario de Comercio Wilbur Ross: “el brote de coronavirus que ha contagiado a miles de personas podría impulsar la economía estadounidense”. Pero dijo más: “ayudará a acelerar el regreso de empleos a Norteamérica”. Tales afirmaciones de Ross siguieron a otras del secretario de Estado de Washington, “Mike” Pompeo, quien en medio de la emergencia que vive el mundo por la referida enfermedad “identificó a China como una amenaza a los principios democráticos internacionales”. A la vez importantes empresas transnacionales y líneas aéreas de EE.UU. y otros países han suspendido sus operaciones con y en el gigante asiático, mientras embajadas han disminuido su personal diplomático.

No cabe duda la menor duda de que el principal beneficiario del coronavirus en la pugna económica —y político-militar— entre EEUU y China es el mandatario norteamericano, Donald J. Trump, un perturbado mental que, como hemos podido comprobar recientemente en el escenario iraní, juega a la guerra mundial sin parecer demasiado consciente de las posibles consecuencias de sus bravuconadas y tropelías. Esperemos que las agencias de inteligencia china puedan aportar piezas de convicción más sólidas de esta presunta agresión bacteriológica que, por el momento, no puede ser dada por probada y cuya confirmación sería devastadora para el crédito moral y político de Washington.

Figueres, la Marca Hispánica, 8 de febrero de 2020.

CÓMO SE FALSEÓ LA HISTORIA DEL BOMBARDEO DE HIROSHIMA Y NAGASAKI

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