EL CASO DE UNA ALDEA ALPINA EN EL TIROL ILUSTRA LA NECESARIA INTENCIONALIDAD DEL CONTAGIO. ¿Cómo se propagó el virus desde China hasta un minúsculo municipio de los Alpes austríacos? Además, sería Covid-19 pero de una cepa distinta. El investigador Larry Romanoff advirtió el 11 de marzo que la existencia de distintas cepas del Covid-19 implantadas ab initio en países muy alejados entre sí y con grados de letalidad variables —correspondiendo el más letal a Irán— no puede ser casual. También es falsa la creencia de que haya quedado demostrada la procedencia natural del coronavirus. Ya no cabe la menor duda de que las sospechas de un delito de lesa humanidad, cuya comisión apunta a las agencias de inteligencia occidentales CIA, MI6 y Mossad, justifican esta línea de investigación. Y que debe descartarse, al menos por el momento, la hipótesis del virus chino

Municipio alpino de Ischgl en lo más alto del Tirol (Austria).

Quizá el indicio más claro de la procedencia artificial y occidental del Covid-19 es la brutal campaña de propaganda que ya se está emprendiendo en EEUU para promover la sinofobia y, quién sabe, una guerra contra China. Nos encontramos quizá ante un auto-atentado false flag como el 11-S. El enemigo ya no será una espectral amenaza islámica orquestada por el aliado saudí, sino el ahora malvado comunismo chino, principal rival tecnológico, político, económico y militar de Occidente. Les recomendamos que visionen la grabación adjunta antes de continuar.

El video termina, de forma muy significativa, haciendo un llamamiento a prohibir las investigaciones científicas que puedan vulnerar el mandato de los cielos; y a recuperar para la sociedad occidental los valores tradicionales premodernos: religión —bíblica, supuesto—,  familia —judeo-cristiana, por supuesto—, propiedad —privada, por supuesto—, etcétera, consustanciales al compasivo dios judío Yahvé. Enfrente, los malvados comunistas ateos chinos, a quienes se acusa de toda clase de delitos obviando la larguísima e impune trayectoria criminal de los EEUU. Se podría afirmar, pero con mucho mayor grado de certeza, que los neocon sionistas autores del video son todavía más profundamente malvados, genocidas y mentirosos que los comunistas. Conviene no olvidar que el ideólogo más influyente entre los neocon sionistas en EEUU es el judío Leo Strauss, un oscuro personaje que prescribe el engaño sistemático como técnica política de dominación de masas. La campaña propagandística de las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein, fraude reconocido sin enrojecer de vergüenza por uno de sus promotores, constituye el ejemplo más patente de dicha maldad bíblica intrínseca:

Aunque no haga bandera de su straussianismo, Wolfowitz mantuvo estrecha relación con Bloom y asistió, en Chicago, a un par de cursos de Strauss. Miembro del PNAC y del AEI, y amigo de ilustres straussianos del mundo universitario, es el número dos del Pentágono y se le considera el gran promotor de la actual política americana en Oriente Medio. Hace meses dio una lección implícita de teoría política straussiana en unas sonadas declaraciones a “Vanity Fair” en las que reconocía que lo de las armas de destrucción masiva era una “verdad burocrática” destinada a buscar el consentimiento de quienes nunca habrían aceptado asumir las causas reales de la guerra. Con estas declaraciones, Wolfowitz jugaba con una idea típica de Strauss y sus seguidores, la que, a partir de la distinción entre una “agenda abierta” y una “agenda oculta”, da por sentado que la “alta política” exige y legitima el recurso al engaño.

Ante la fundada sospecha de que el virus fue fabricado y propagado en China —y en el resto del mundo— por servicios de inteligencia occidentales, ha comenzado, al parecer, la campaña de intoxicación para acusar a los chinos de haberse infectado a sí mismos. El video omite aclarar, a los efectos de no pillarse los dedos, si estamos ante un malvado plan del gobierno comunista, una fuga accidental causada por la incompetencia china, una filtración deliberada realizada a título individual por una científica del Instituto Virológico de Wuhan, una conspiración de la industria farmacéutica china a espaldas del partido u otra causa… la cuestión queda abierta y se barajan ambiguamente todas estas insinuaciones, pero luego, uno de los entrevistados concluye que EEUU está en guerra, ha sido agredido por China y debe defenderse. Semejante afirmación sólo podría sostenerse desde el supuesto de un plan del gobierno chino, sin embargo, numerosas afirmaciones sostenidas en el propio video resultan incompatibles con tamaña y loca aseveración. De tal suerte que el relato, en su conjunto, resulta inconsistente y auto-contradictorio. 

ANÁLISIS CRÍTICO DEL DOCUMENTAL

Evidentemente, el video, para ser creíble, debe ofrecer algunos datos objetivos completamente incuestionables, como que existe en Wuhan un instituto virológico. La finalidad del Instituto Virológico de Wuhan es empero fabricar vacunas contra microorganismos como el SARS, que ya diera lugar a una epidemia, y todas sus investigaciones sobre los coronavirus han sido publicadas en revistas especializadas. Sólo este hecho hace posible que los propagandistas estadounidenses puedan en su video de intoxicación hacer alusión a tantos documentos científicos con el fin de impresionar y deslumbrar al oyente analfabeto. Allí era de dominio público que se estaban haciendo experimentos científicos con el coronavirus. Incluso existe un video de 2015, quizá emitido a la sazón en la RAI para preconstituir la futura prueba de cargo, que alerta sobre la posibilidad de un accidente en Wuhan:

Ahora bien, si los servicios de inteligencia occidentales quisieran propagar un virus en China y luego encima acusar a los chinos, seleccionarían cuidadosamente el lugar donde hacerlo para luego poder evacuar la correspondiente narrativa inculpatoria. Y el lugar perfecto para dicha operación de propaganda era precisamente Wuhan.

En este sentido, Sputnik publica un artículo que abunda en la circunstancia aludida con argumentos muy esclarecedores:

El creador de Ley contra el terrorismo y armas biológicas de 1989, Francis Boyle, fue más explícito en su conclusión declarando que “2019 Wuhan Coronavirus es un arma ofensiva de guerra biológica”. Boyle, que es especialista en la ley internacional de la Universidad de Illinois, afirmó durante una exclusiva entrevista con Geopolitics and Empire que “la Organización Mundial de Salud (OMS) sabe perfectamente qué es lo que está pasando en Wuhan”. Por supuesto, los medios de comunicación globalizados ignoraron esta información pues se hallan envueltos en su campaña anti-China siguiendo las pautas del Departamento de Estado interesado en sacar ventajas económicas de la tragedia que vivía el pueblo de este país azotado por el coronavirus 2019-nCoV.

Y añade:

Resulta que precisamente en Wuhan, donde viven 12 millones de personas, está funcionando uno de los más sofisticados laboratorios biológicos del máximo nivel de bioseguridad 4, Wuhan BSL-4, perteneciente al Instituto de Virología de Wuhan, que experimenta con agentes biológicos que representan un alto riesgo individual de contagio. Este laboratorio trabaja con los patógenos más peligrosos del mundo, incluyendo varios coronavirus, como SARS-CoV (Síndrome Respiratorio Agudo y Grave), MERS-CoV (Síndrome Respiratorio del Medio Oriente) y muchos otros tipos de virus bajo la supervisión no solo del Gobierno chino sino de la misma OMS. El laboratorio BSL-4 fue puesto en funcionamiento después de la epidemia SARS en 2003 que ocasionó 750 muertes y 8.000 personas resultaron infectadas, llegando el índice de muerte al 10%. Según las publicaciones Natural Research Journal, The Lancet Infectious Diseases y Journal of Medical Virology, el laboratorio de Wuhan se convirtió con el tiempo en un lugar preferido de los virólogos de todo el mundo y, en especial, de EEUU, Canadá y el Reino Unido debido a su clima húmedo y caliente que representa condiciones ideales para el desarrollo natural de los más peligrosos patógenos y la existencia de una naturaleza llena de animales e insectos exóticos.

Bajo la supervisión de la OMS, científicos de todo el mundo, especialmente de EEUU, Canadá y Reino Unido, que también podrían sufrir un accidente de seguridad o propagar el virus de forma maliciosa, trabajan en el famosísimo laboratorio secreto. El artículo de Sputnik también se refiere a este extremo:

De allí podemos deducir que no solamente los científicos chinos tenían acceso a este patógeno que podía mutar durante los experimentos, sino también los virólogos norteamericanos, británicos y canadienses. (…) El hecho de que varios virólogos del Pentágono y sus colegas de Canadá, Reino Unido, Japón, Alemania estaban haciendo sus estudios respecto a los coronavirus en el laboratorio BSL-4 de Wuhan, abre la posibilidad de la filtración deliberada del 2019-nCoV ya manipulado por la mano de científicos, teniendo en cuenta la historia del uso de virus por EEUU como armas biológicas, o por un descuido de los virólogos chinos. Tampoco hay que olvidar que, según Alan Cantwell, desde hace más de 40 años los virólogos habían estado tratando de modificar genéticamente los coronavirus tanto en laboratorios militares como en los civiles para elevar virus a nivel de armas biológicas. Ya en 1987, unos 107 virólogos estaban dedicándose a esta tarea (Global Research, 25 de enero, 2020).

De esta presencia en Wuhan de científicos occidentales el documental no dice ni una sola palabra, aunque sí lanza delirantes ataques a la OMS, una entidad, no obstante, financiada y controlada por los EEUU. El Instituto Virológico de Wuhan no parece, en cualquier caso, el sitio más adecuado para que el gobierno chino implemente un complot enderezado a atacar Occidente con armas biológicas. Como hemos visto, éste es sin embargo el mensaje del video cuando uno de sus entrevistados afirma que China ha declarado la guerra a los Estados Unidos y el narrador cita supuestos documentos oficiales que avalarían esta pretensión. El Departamento de Estado de los EEUU ha rechazado así oficiosamente, por otro lado, la tesis de un virus natural contagiado de forma accidental por un murciélago o un pangolín en un mercado de mariscos. El virus habría sido fabricado en un laboratorio de Wuhan, a la vista de todo el mundo, para emprender una guerra biológica contagiando en primer lugar al propio pueblo chino. Resulta evidente que nos hallamos en el terreno de la más burda propaganda. Según observa el comentarista M. Priede:

En el documental se olvidan de la sopa de murciélago que tanto divulgaron e introducen la modificación genética más la fuga accidental ocurrida en un laboratorio de Wuhan justo después de que los chinos señalaron lo ocurrido en Fort Detrick, EEUU, el laboratorio militar cerrado por el CDC en julio/agosto del año pasado por varias deficiencias, y también después de que los italianos demostraran que el virus que asola su país es diferente del chino, y éste, del iraní, y además que la secuencia genética fue modificada, no pudo ser una mutación natural; sería tanto como decir que un limonero de forma casual empieza a dar pomelos en lugar de limones. ¿Y no pudo ocurrir en EEUU? Imposible, porque, según dicen en el documental, Obama prohibió experimentar con virus en 2014. ¿Pero no tuvieron que cerrar el laboratorio en julio/agosto del año pasado, en 2019? No entra en eso. O sea, los EEUU no investigan en armas biológicas. Deben de ser los únicos en el mundo. ¿Nos reímos? Qué menos. Bueno, hay una científica que dice que ella trabajó en ese laboratorio de EEUU y que tuvo fallos de seguridad (observad cómo hablan de un problema que no pueden ocultar pero no dicen la fecha en la que fue cerrado) y que por tanto —con dos narices, la tía— los chinos seguramente tuvieron los mismos problemas con el laboratorio de Wuhan. Y ya está, fue en Wuhan porque nosotros tuvimos problemas de seguridad con nuestro laboratorio en EEUU, sólo que, dice ella, a los chinos no les importa porque la vida para los chinos vale menos que para nosotros. Es que son amarillos y además comunistas.

El video no es sólo embaucador por algunas de sus afirmaciones, como cuando sostiene que EEUU abandonó tiempo ha la fabricación de armas biológicas, sino sobre todo por los datos que silencia maliciosamente con fines de manipulación e intoxicación  informativa. Ya hemos visto cuáles son las verdaderas características de Wuhan como laboratorio internacional, poco apto para una conspiración militar del gobierno chino, pero hay más, mucho más, en el citado artículo de Sputnik:

En 2018, en el sur de China, los virólogos descubrieron 89 nuevos coronavirus procedentes de murciélago, según la revista norteamericana Journal of Virology (13 de junio 2018) que tenían el mismo receptor que el CoV-MERS. Pero lo interesante fue que aquella investigación fue financiada tanto por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de China como la USAID (colaboradora abierta de la CIA) y el Instituto Nacional de Salud de EEUU, que siempre compartió información sobre los avances en la investigación sobre enfermedades infecciosas y armas biológicas con el Pentágono. La Facultad de Virología de la Universidad de Duke de EEUU también está envuelta en el estudio del coronavirus 2019-nCoV en cooperación con la Universidad de Wuhan donde comenzó la epidemia de este nuevo coronavirus. Resulta que la Universidad de Duke tiene un proyecto conjunto con Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA, por sus siglas en inglés) perteneciente al Pentágono. Este proyecto se llama Programa de P3 Prevención de Pandemias de Duke. La DARPA es responsable por el desarrollo de nuevas tecnologías para el uso militar incluyendo la guerra biológica. El Instituto de Virología de la Universidad de Wuhan también ha participado desde 1980 en varias ocasiones en la investigación de los coronavirus junto con el Instituto de Investigación Médica para Enfermedades Infecciones del Ejército de EEUU, incluyendo la elaboración de vacuna para CoV-SARS en los años 90. Este instituto fue considerado, hasta su reciente clausura por no seguir los procedimientos de seguridad por su personal, un laboratorio principal del Pentágono de defensa biológica.

Todos estos datos son omitidos por el documental, a pesar de lo cual, con sus burdas imposturas, entra en contradicción consigo mismo y pierde toda credibilidad. Por ejemplo, en su ridículo racismo supremacista, no puede abstenerse de insinuar que los chinos se limitan a plagiar los inventos occidentales, pero luego atribuyen a los orientales la fabricación del ente maligno: ¿en qué quedamos? Si los chinos han creado el virus, la originalidad sería suya, pero no, lo han robado o copiado en cuanto al mérito inventivo y al mismo tiempo lo han creado en cuanto a la malignidad. ¡Es el perverso y también estúpido comunismo ateo amarillo!

Sputnik prosigue:

No hay que olvidar que la DARPA, creada en 1958, era producto de la Guerra Fría que después de la disolución de la URSS tomó otras formas convirtiéndose ahora Rusia en el nuevo enemigo de EEUU a pesar de ser un país capitalista. El Pentágono, según Francis Boylem ha gastado entre 1990 y 2018, 100.000 millones de dólares en armas biológicas en cuyo estudio han estado participando más de 13.000 científicos norteamericanos con la colaboración de miles de sus colegas canadienses y británicos. Actualmente, el Departamento de Defensa tiene más de 400 laboratorios en el extranjero de nivel de bioseguridad BSL-3 y 4, especialmente en los ex países socialistas que están rodeando a Rusia. La periodista de investigación búlgara Dilyana Gaytanjieva denunció en 2018 que “el Pentágono está desarrollando virus mortales en 25 países a través del Programa de Cooperación Biológica haciendo hincapié especialmente en desarrollo de insectos asesinos”. Precisamente, la DARPA es la encargada del Programa Insectos Aliados en colaboración con las universidades de Texas, Pensilvania, Ohio y el Instituto Boyce Thompson de Nueva York, para el cual tiene un presupuesto de 47 millones de dólares. Richard Guy Reeves, del Instituto Max Plank para Biología de la Evolución (Alemania), afirmó en las páginas de la revista Science que la “DARPA está creando insectos para transportar virus siendo un nuevo tipo de armas biológicas”. El proyecto plantea insertar virus modificados genéticamente en tres tipos de insectos: pulgas, chicharras y aleuródidos. En respuesta a la información de la revista Science, el director del programa de la DARPA Insectos Aliados, Blake Bectine declaró que el programa fue creado “para proporcionar nuevas capacidades de protección a EEUU”.

Y concluye:

Entonces, no sería nada rara la idea de experimentar con coronavirus durante el apogeo de la guerra comercial entre EEUU y China para socavar a este país asiático económica y humanamente ya que es el mayor competidor de Norteamérica. La actual dislocación económica y social de China favorece a Washington. El secretario de Comercio de EEUU, Wilbur Ross ya reconoció este hecho abiertamente en una entrevista con Fox News recalcando que el virus podría ayudar a la agenda América Primero, afectando a China económicamente y “así haría acelerar el retorno de los empleos a América del Norte”.

A tenor de los antecedentes criminales de EEUU, que en criminología y criminalística siguen ostentando el valor de indicios que justifican la adopción de unas determinadas líneas de investigación en detrimento de otras, por lo hablar del quid profit y del hecho incontestable de que China no atacó, sino que fue atacada, la hipótesis del virus norteamericano infectando China tiene mucha mayor credibilidad que la hipótesis del virus chino infectando a los propios chinos nada menos que en Wuhan, el Silicon Valley chino, capital del superdesarrollo tecnológico de la nación. ¿Querían sacrificar los chinos la flor y nata de su élite científica? ¿O serían más bien el competidor norteamericano, cada vez más rezagado, el principal beneficiario de este deceso masivo?

¿CÓMO LLEGÓ AL TIROL EL VIRUS CHINO?

La existencia reconocida de varias cepas del Covid-19 y el hecho de que la cepa más mortífera afectara a Irán —un placer sádico irresistible del que no han podido abstenerse los agentes del Mossad a pesar de que les delata— obliga a hacerse preguntas sobre la distribución de las decenas de laboratorios estadounidenses de fabricación de armas biológicas ubicadas fuera de su territorio nacional, todo ello a los efectos de explicar la procendencia de las distintas cepas y sus características. En su artículo sobre el tema, Larry Romanoff explica que

Tanto para Italia como para Corea del Sur, también podría agregar que no hay un supuesto “laboratorio de armas biológicas” en ningún lugar al alcance (como se afirmó para China), pero eso no sería exacto. De hecho, hay laboratorios de armas biológicas fácilmente al alcance de las zonas afectadas tanto en Italia como en Corea del Sur, pero pertenecen al ejército de los EEUU. Corea es particularmente notable a este respecto porque se demostró que es probable que el MERS sea el resultado de una fuga en la base militar estadounidense en Osan. La narrativa oficial occidental del brote de MERS en Corea del Sur fue que un empresario coreano se infectó en el Medio Oriente y luego regresó a su hogar en la provincia de Gyeonggi y propagó la infección. Pero nunca hubo ninguna documentación o evidencia para respaldar esa afirmación y, que yo sepa, nunca fue verificada por el Gobierno de Corea del Sur. Pertinente a esta historia es que, según el servicio de noticias coreano Yonhap, al comienzo del brote, cerca de 100 militares surcoreanos fueron puestos en cuarentena repentinamente en la base aérea de la USAF Osan. La base de Osan es el hogar del programa biológico militar JUPITR ATD que está estrechamente relacionado con el laboratorio en Fort Detrick, MD, ambos laboratorios de investigación de armas biológicas militares estadounidenses.

Occidente y Eurasia están densamente pobladas de bases estadounidenses de ocupación. Algunas de ellas son laboratorios de armas biológicas, como hemos visto en el artículo de Sputnik e ilustró la periodista de investigación búlgara Dilyana Gaytanjieva. La proximidad entre el Tirol y Lombardía no necesita ser explicada. Alguien propagó el virus en Ischgl. No parece que fueran agentes chinos, sino agentes portadores de una cepa específica de Covid-19 distinta de la china. Tenemos derecho a sospechar de los EEUU e, insistamos en ello, todos los indicios apuntan —con el permiso de los británicos— a los mayores criminales habituales y reincidentes de la historia moderna. En los inicios de la pandemia, cuando parecía que China iba a ser arrasada por el ataque norteamericano, Trump pronunció el siguiente discurso: “los enemigos de la América están retrocediendo, la fortuna norteamericana está creciendo y el futuro de América se vislumbra radiante”. El tiro les ha salido por la culata, pero no porque el pueblo norteamericano haya sido infectado también —una eventualidad ya prevista y querida por los neocon sionistas, es decir, por los nacionalistas judíos que controlan el Pentágono— sino por la rápida y eficaz reacción china que, lamentablemente, podría tener como consecuencia la perpetración de nuevos ataques biológicos por parte de Washington.

Figueres, la Marca Hispànica, 13 de abril de 2020.

CHINA LE PONE NOMBRE Y APELLIDO NORTEAMERICANOS AL PACIENTE CERO DE WUHAN

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