SIN PRUEBAS Y EN ABIERTA CONTRADICCIÓN CON LA INTELIGENCIA ESTADOUNIDENSE. Como en el caso de las famosas armas de destrucción masiva iraquíes, los políticos neocon sionistas están presionando a la CIA y a otras agencias de espionaje para que encuentren las excusas que justifiquen la agresión económica a China. Esto ocurre mientras el propio presidente de los EEUU, títere del judío sionista Jared Kushner, agrava todo lo posible los efectos letales de la pandemia a fin de promover la sinofobia y legitimar ante la opinión pública del país, en nombre de la libertad, el futuro casus belli contra el régimen ateo, comunista y totalitario de Pekín.

Según informa La Vanguardia:

Es el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien según The New York Times está liderando los esfuerzos del Ejecutivo para desafiar a Pekín, mientras que el viceasesor de Seguridad Nacional, Matthew Pottinger, ha estado presionando a los servicios de Inteligencia desde enero para que reúnan información que sustente la hipótesis del virus generado en un laboratorio. El artículo también destaca el nombre de Anthony Ruggiero, director de la oficina del Consejo de Seguridad Nacional encargada del seguimiento de las armas de destrucción masiva, quien expresó en enero su frustración durante una videoconferencia sobre la incapacidad de la CIA de hallar el origen del brote. Personas conocedoras de esa conversación, citadas por The New York Times, indicaron que los analistas de la CIA respondieron que no tenía pruebas para respaldar ninguna teoría con suficiente confianza. El miércoles, la cadena de televisión NBC ya informó de que la Casa Blanca había ordenado a las agencias de espionaje que “barrieran” todas las comunicaciones interceptadas, datos e imágenes por satélite para averiguar si China y la Organización Mundial de la Salud (OMS) escondieron al principio información sobre lo que más tarde se convertiría en una pandemia.

A la caza de una coartada, pues. Sin embargo, la respuesta de dichas agencias fue negativa:

Tras conocerse que funcionarios del Gobierno habrían presionado a los servicios de espionaje para que busquen pruebas de que el origen del SARS-CoV-2 está en un laboratorio en Wuhan, este jueves la oficina del director de la Inteligencia Nacional, Richard Grenell, descartó en un comunicado que la mano del hombre esté detrás. “La comunidad de Inteligencia también coincide con el amplio consenso científico de que el virus de la Covid-19 no es ni artificial ni genéticamente modificado”, indicó. La agencia federal agregó que “la comunidad de Inteligencia continuará examinando rigurosamente la información y los datos que emerjan para determinar si el brote (de coronavirus) comenzó a través del contacto con animales infectados o si fue resultado de un accidente en un laboratorio en Wuhan”, la ciudad china donde se originó la pandemia.

Sin embargo, contradiciendo a sus propios servicios de inteligencia —y vuelve a repetirse así el escenario de las armas de destrucción masiva iraquíes, que posteriormente fueron reconocidas por Wolfowitz como una pura invención—, Trump afirmó disponer de pruebas que demuestran la culpabilidad china. ¿Hasbara israelí que Jared Kushner le sopla al oído o quizá una revelación de Yahvé por boca del Mossad?

Horas después del pronunciamiento, poco habitual en la Dirección de Inteligencia, Trump aseguró desconocer su contenido y dijo tener pruebas -que no reveló- de que el virus, en realidad, sí se originó en el laboratorio de Wuhan.

Civiles armados al servicio de Sión irrumpen en el Capitolio de Michigan para forzar la derogación del los confinamientos y elevar la cifra de víctimas de la pandemia.

Mientras tanto, Trump no sólo no se opone a la expansión de la pandemia, sino que jalea a movimientos armados para que se rebelen contra los estados que aplican medidas de confinamiento y las revoquen por la fuerza. El número de contagiados rebasa ya el millón y EEUU encabeza el ranking de fallecidos con más de 70.000 víctimas. Los pronósticos indican que dicha cifra puede elevarse a 240.000 personas, con 3.ooo muertos al día hasta el 1 de junio:

Estados Unidos supera los 71.000 muertos por Covid-19. El país sigue siendo el más afectado por la pandemia en todo el mundo. Este 5 de mayo la nación registró 1.203.502 casos confirmados y 71.022 fallecidos, de acuerdo al recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins. Mientras del total de casos confirmados, 189.791 han superado la enfermedad, por lo que siguen activos 942.690. Pese a que las cifras han bajado en los últimos días, el estado de Nueva York sigue siendo el gran epicentro de la pandemia en Estados Unidos con 321.192 casos confirmados y 25.073 fallecidos. Solo en Gran Manzana han muerto 19.107 personas. El balance provisional de fallecidos 71.022,  sigue todavía por debajo de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 fallecimientos por Covid-19; pero ha superado ya los cálculos más optimistas que hizo “a posteriori” el presidente, Donald Trump, de entre 50.000 y 60.000 fallecidos. Entre tanto, en una entrevista este martes con la cadena ‘ABC’, Trump admitió que “es posible que haya algunas (muertes al reabrir el país) porque la gente ya no estará encerrada”.

El Mundo, en efecto, informa que:

Pero el propio Gobierno de Trump está manejando cifras mucho más altas que las reconocidas por el presidente. Una de las asesoras científicas del presidente, Deborah Birx, declaró el domingo que “nuestras previsiones han sido siempre entre 100.000 y 240.000 muertos, y eso con medidas de mitigación”. En realidad, Birx ha estirado y encogido las cifras como ha querido, y ha celebrado en televisión “el conocimiento de la literatura científica” de Trump. (…) Pero, aunque no salgan en televisión, los muertos siguen ahí. Es más: su número puede aumentar dramáticamente. Un informe de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA, según sus siglas en inglés), que podría ser considerada el equivalente de Protección Civil en España, prevé 3.000 muertos y 200.000 ‘positivos’ diarios para el 1 de junio.

Respecto a las motivaciones belicistas de Trump, según Amanda Mars, de El País:

Donald Trump ha redoblado su ataque a China por la gestión del coronavirus al defender una teoría —hoy por hoy sin pruebas— según la cual el brote que ha desencadenado una crisis humanitaria y económica brutal en el mundo es resultado de “un terrible error” —incluso intencionado— en un laboratorio de Wuhan. En un momento en el que crecen las críticas internacionales contra el régimen de Xi Jinping, también desde la moderada Europa, Washington afila la espada, aunque con el particular talante trumpiano. El presidente de EE UU advierte de que se plantea imponer represalias económicas.

Todos estos hechos carecerían de explicación —porque nadie es tan idiota— a menos que nos hallemos ante una política deliberada por parte de Donald J. Trump. Al igual que en el caso del 11-S, que buscaba un nuevo Perl Harbour para justificar la invasión de Irak —única y exclusivamente en beneficio de Israel—, la pandemia debe ser interpretada desde la perspectiva de los EEUU como instrumento de la oligarquía liberal-sionista, a la cual poco le importan los fallecidos estadounidenses (“cuanto peor, mejor”) porque, en definitiva, no pertenecen al presunto “pueblo escogido”. 

Figueres, la Marca Hispànica, 7 de mayo de 2020.

DE LA ISLAMOFOBIA A LA SINOFOBIA O LA PANDEMIA DEL COVID-19 INTERPRETADA DESDE EL 11-S

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