LA EXTREMA DERECHA PRO-ISRAEL ESTÁ PROVOCANDO UN VERDADERO GENOCIDIO ENTRE LAS NACIONES GENTILES. Fijémonos en EEUU, Brasil y Reino Unido, los países que, según las cifras del Johns Hopkins Center de 29 de julio de 2020, encabezan el ranking de fallecidos por Covid-19. Todos ellos tienen algo en común que interesa a Santiago Abascal, a saber, son dirigidos por ultraderechistas, presuntos patriotas que, en realidad, operan como traidores al servicio de un poder extranjero racista, supremacista y criminal. 

UN PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA AFIRMA QUE EL JUDÍO SIONISTA JARED KUSHNER ES QUIEN MANDA EN LA CASA BLANCA

El presidente brasileño Jair Bolsonaro ha sido denunciado por genocidio ante el Tribunal de La Haya como consecuencia de su perversa gestión de la pandemia. Pero las políticas de EEUU, Brasil y Reino Unido respecto del Covid-19 se parecen mucho porque sus respectivos presidentes o primeros ministros comparten “ideología”. En efecto, Bolsonaro pertenece a un grupo de mandatarios que, no por casualidad, profesa la doctrina neoconservadora, fundamentalista cristiana y sionista (nacionalista judía) del que son así mismo señalados referentes Donald. J. Trump y Boris Johnson. Para ellos, los judíos —y no los brasileños, los estadounidenses o los británicos— constituyen el pueblo escogido por Dios. Los respectivos pueblos que mandatan serían, en cambio, gentiles (“las naciones”),  cuya existencia sólo se justifica para servir a los judíos.  Así las cosas, a este grupo de dirigentes también pertenecen políticos que en estos momentos no ocupan el poder, pero comparten las mismas ideas que sus correligionarios neocon sionistas. Es el caso de Santiago Abascal, pero también de Carles Puigdemont.

EL RABINO SUPREMO DE ISRAEL AFIRMA QUE LOS NO-JUDÍOS SÓLO EXISTEN PARA SERVIR A LOS JUDÍOS

El epicentro del neoconservadorismo sionista es EEUU, donde la poderosa comunidad judía organizada (AIPAC) y el fenómeno del sionismo cristiano evangélico determinan el éxito o el fracaso de un candidato a la presidencia de los EEUU. Estamos ante los neocon (neoconservadores) sionistas que justificaron la segunda guerra de Irak (2003) propalando el bulo de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein. Al frente de los EEUU se hallaba entonces el sionista cristiano George W. Bush. Este presidente fue el títere de los sionistas judíos que pusieron todo el potencial militar de los EEUU al servicio de Israel para aniquilar la nación y el pueblo iraquíes. En la actualidad, los Estados Unidos son controlados por Israel gracias al neocon sionista cristiano Donald J. Trump, títere de su yerno, el judío sionista Jared Kushner. La hija de Trump, Ivanka, se ha convertido al judaísmo para sellar esta alianza político-religiosa y familiar. La gestión de la pandemia en EEUU, así como sus manifestaciones poco menos que delirantes, recuerda demasiado la de Bolsonaro. Y si éste ha sido denunciado por genocidio, puede hablarse de genocidio del pueblo estadounidense a manos de Trump. En el caso de Boris Johnson, tenemos la ventaja de que los propios asesores del mandatario sionista confesaron abiertamente sus intenciones: promover el contagio de la población británica, lo que supondría una matanza de centenares de miles de ciudadanos.

Santiago Abascal con uno de los corruptos hijos de Bolsonaro planificando la expansión del neoconservadorismo sionista por tierras españolas.

Mientras tanto, Benjamin Netanyahu, modelo de todos estos sionistas ultracristianos, se ufana de las pocas víctimas que el virus ha provocado en el Estado de Israel y utiliza la pandemia, eso sí, para avanzar en el plan sionista de exterminio de los palestinos. 

¿QUIÉN INVENTÓ EL BULO DE LAS ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA IRAQUÍES?

LA CIFRAS DE VÍCTIMAS A 1º DE AGOSTO DE 2020

Desde el 29 de julio, las cifras oficiales han variado ligeramente y, en estos momentos, los EEUU ostentan el primer puesto con 153.320 víctimas, Brasil el segundo con 92.475 y Reino Unido el cuarto con 46.204 muertos por Covid-19. En todo caso, el Reino Unido, a pesar de su nivel de desarrollo, es el país de Europa con más defunciones por coronavirus. Y este hecho es el resultado de una política basada supuestamente en la teoría de la inmunidad de rebaño, pero en realidad de procedencia judeo-bíblica:

Los evangélicos juegan un papel clave en esta alianza. Para este grupo amplio y compacto de preciados electores brasileños, el apoyo a Israel está vinculado a “una profecía bíblica”, recalca el experto de la Getulio Vargas, que solo contempla la resurrección de Jesús si Jerusalén está bajo dominio judío. El pastor Marcos Galdino, de la Iglesia Evangélica Asamblea de Dios en São Paulo, es parte activa de esa relación especial. “Somos amigos de Israel y rezamos por Israel”, recalca, en referencia a los Salmos 122.6.

Fuente: https://elpais.com/internacional/2019/03/30/actualidad/1553956742_470547.html

El sionismo cristiano es en realidad de procedencia protestante, británica y anglosajona y, hay que decirlo, anterior en el tiempo al sionismo judío. Véase El sionismo cristiano. ¿Hoja de ruta a Armagedón? (Madrid, Bósforo, 2009), de Stephen Sizer, obra clave sobre la materia. Respecto a los orígenes del sionismo, cfr. el Capítulo I, “Las raíces históricas del sionismo cristiano”:

La escatología puritana fue esencialmente posmilenaria y, en concordancia con Romanos 9-11, sostenía que la conversión de los judíos traería consigo la bendición futura para toda la humanidad: “La Inglaterra puritana y la Escocia de la Primera Alianza estaban tan identificadas con la bendición espiritual que no fue el mero interés de las profecías incumplidas, sino el fervoroso anhelo de recibir esas bendiciones, lo que les llevó a otorgarle a Israel un lugar tan preponderante” (Ian Murray, The Puritan Hope: Revival and Interpretation of Prophecy, Edimburgo, Banner of Truth, 1971, pp. 59-60). Thomas Brightman (1562-1607), a quien se atribuye “la doctrina de la restauración del pueblo judío”, también predijo su inminente conversión (op. cit., p. 35).

Pero la presunta conversión de los judíos al cristianismo se traduce más bien en lo contrario: son los cristianos quienes se convierten al judaísmo cuando otorgan a Israel un poder que procede, en su totalidad, de la influencia cultural y sociológica bíblica en las naciones gentiles. Las denominadas Sagradas Escrituras y el cristianismo en general deviene en un auténtico Caballo de Troya que pone de rodillas a las naciones no-judías en beneficio del supuesto pueblo escogido. Los dirigentes sionistas cristianos se transforman todos ellos traidores a su propias naciones.

A partir de esta clave puede interpretarse la política sionista de Boris Johnson, un falso nacionalista británico que actúa para perjuicio del Reino Unido, desde el Brexit al genocidio.

UN EDITORIAL DE “EL PAÍS” RETRATA AL CRIMINAL NEOCONSERVADOR SIONISTA BORIS JOHNSON

Reino Unido, lejos de ganar en independencia y orgullo nacional, se ha convertido en el pariente pobre de los Estados Unidos, a su vez dominados por Israel. Porque si Israel domina EEUU y EEUU domina el Reino Unido, entonces Israel domina el Reino Unido. ¿Mas no era ésta la verdad oculta bajo las apariencias salvíficas de la profecía bíblica? Por cuanto, más bien —y conviene matizar aquí la percepción cristiana sobre asunto—, como hemos sugerido ya al hilo de la interpretación que Karl Marx hiciera del judaísmo en tanto que “verdad” del cristianismo —y, por ende, del capitalismo—, los cristianos se “convierten” en dóciles instrumentos del nacionalismo judío en la última etapa, oligárquico-financiera, del desarrollo histórico capitalista, que estamos experimentando en la actualidad. 

KARL MARX SOBRE LA CUESTIÓN JUDÍA

Citemos un fragmento de la primera obra de Karl Marx, completamente ignorada por los sedicentes “marxistas” (Marx: “yo no soy marxista”):

Una organización de la sociedad que acabase con las premisas de la usura y, por tanto, con la posibilidad de ésta, haría imposible el judío. Su conciencia religiosa se despejaría como un vapor turbio que flotara en la atmósfera real de la sociedad. Y, de otra parte, cuando el judío reconoce como nula esta su esencia práctica y labora por su anulación, labora, al amparo de su desarrollo anterior, por la emancipación humana pura y simple y se manifiesta en contra de la expresión práctica suprema de la auto-enajenación humana. (…) Nosotros reconocemos, pues, en el judaísmo un elemento antisocial presente de carácter general, que el desarrollo histórico en que los judíos colaboran celosamente en este aspecto malo se ha encargado de exaltar hasta su apogeo actual, llegado al cual tiene que llegar a disolverse necesariamente. La emancipación de los judíos es, en última instancia, la emancipación de la humanidad respecto del judaísmo (…) El cristianismo ha brotado del judaísmo. Y ha vuelto a disolverse en él. El cristiano fue desde el primer momento el judío teorizante; el judío es, por tanto, el cristiano práctico, y el cristiano práctico se ha vuelto de nuevo judío” (Karl Marx, Sobre la cuestión judía, “Anales Franco-Alemanes”, 1844).

Puigdemont con miembros de la secta supremacista judía Chabad.

La profecía cristiana y la profecía judía resultan, pues, rigurosamente incompatibles. Para los cristianos, los judíos “se convierten” al cristianismo y redimen a la humanidad pecadora propiciando la segunda venida de Cristo; para los judíos, son los judíos quienes ganan la partida cuando el mesías judío irrumpe en la historia y somete todas las naciones no-judías al señorío judío. En lo concerniente a la naturaleza etnocéntrica y supremacista de la ideología profética del pueblo escogido, Max Weber, padre de la sociología y poco sospechoso de antisemitismo, no deja lugar a las dudas:

La mejor forma de comprender el problema peculiar del judaísmo desde el punto de vista sociológico y de historia de las religiones es compararlo con el sistema de castas indio. Pues, desde el punto de vista sociológico, ¿qué eran los judíos? Un pueblo paria. (…) Las diferencias respecto a los pueblos paria indios radican en el caso del judaísmo en estas tres importantes circunstancias: 1/ El judaísmo era (o más bien llegó a ser) un pueblo paria en un entorno sin castas. 2/ Las promesas de salvación, en las que se anclaba la separación ritual del judaísmo, eran absolutamente diferentes que las de las castas indias. Para las castas indias… la recompensa de un comportamiento ritualmente correcto, es decir, conforme a la casta, era el ascenso en el curso de los renacimientos dentro del sistema de castas del mundo concebido como algo eterno e inalterable. (…) Para el judío la promesa era absolutamente opuesta: el orden social del mundo estaba transtornado, representaba lo contrario de lo prometido para el futuro y debía volver a verse transtornado, de manera tal que al judaísmo volviera a corresponderle su puesto de pueblo de señores. (…) Todo el comportamiento de los antiguos judíos estaba determinado por esa concepción de una futura revolución social y política conducida por dios. 

(Fuente: Ensayos de sociología de la religión III, Madrid, Taurus, 1988, pp. 19-20. Véase también: Sociología de la religión, Madrid, Istmo, 1997, pp. 441-442).

La Vanguardia, 29 de julio de 2020, p. 3. En esa fecha se produjo un bingo macabro con los tres países dirigidos por “patriotas” ocupando el podio del horror.

ABASCAL Y PUIGDEMONT COLABORAN CON EL INDEPENDENTISTA ITALIANO DE EXTREMA DERECHA MATTEO SALVINI

¿POR QUÉ LOS SIONISTAS CRISTIANOS EXTERMINAN A SUS PROPIOS PUEBLOS?
Ahora podemos comprender el móvil de los dirigentes sionistas cristianos en sus acciones y omisiones genocidas frente a la pandemia. Ahora bien, ha quedado meridianamente claro que dichos políticos no se identifican con los pueblos que presiden o cuyos intereses pretenden representar. Son falsos patriotas al servicio de un poder extranjero —además de racista y criminal— y, en cuanto tales, poco les importa el fallecimiento de cientos de miles de sus “compatriotas”. Porque, como creyentes, ellos se sienten pertenecen a otra comunidad, la cual no es la nacional propia, sino una comunidad sectaria o eclesial, a saber, la de los elegidos por el dios bíblico Yahvé.
 
Existe, en consecuencia, una motivación general: a los ojos del sionista, cristiano o judío, los pueblos gentiles, es decir, todos los pueblos no-judíos, están condenados a ser diezmados, debilitados, dominados y, si llega el caso, exterminados por el pueblo escogido al que ellos han optado pertenecer. ¿Debe sorprendernos si no fue Jared Kushner quien se convirtió al cristianismo, sino Ivanka Trump al judaísmo? Sobre esta motivación general y meta última de sus afanes, omnipresente en todos los hechos de los sionistas, hay mucho que decir todavía en posteriores artículos de CARRER LA MARCA.
Matteo Salvini con miembros de la secta supremacista judía Chabad.
Pero existe también una motivación especial, no ideológica sino meramente táctica, que explica la extrema dedicación de los dirigentes sionistas al sabotaje de cualesquiera medidas tendentes a proteger las poblaciones no-judías en la lucha contra el virus Covid-19, a saber, los dirigentes sionistas cristianos necesitan muchos muertos “propios” para luego utilizarlos a efectos de promover el odio de las masas contra China como supuesta causante de la pandemia.
 
El último obstáculo para la realización de la profecía judía es China. Los chinos, un país poderoso, soberano y  nacionalista que el “mundo libre” —la dictadura de la banca— no ha podido todavía controlar, iban ganando la carrera de la globalización. Esto, por supuesto, no entraba en los planes de la oligarquía financiera judeo-cristiana que controla el hemisferio occidental y aspira a dominar el planeta entero. Por lo demás, en su actual etapa de desarrollo, Israel debe poner fin a las ilusiones sobre la presunta “democracia liberal” si pretende, como es el caso, consolidar  el Estado étnico de apartheid, aniquilar a los palestinos y erigir el Tercer Templo que precederá a la llegada del mesías judío (¿Jesucristo?). De manera que la democracia representativa tiene que mutar en postdemocracia, liberal por supuesto, y finalmente en oligarquía pura y dura con algún dictador mesiánico al frente.
Trump con miembros de la secta judía supremacista Chabad.

Para alcanzar sus objetivos, la oligarquía debe, en cualquier caso, doblegar a China. Occidente, en definitiva, prepara una guerra y, antes de emprenderla, quiere ganar la batalla de la “opinión pública” mediante continuadas campañas de sinofobia (xenofobia anti-china) e islamofobia (xenofobia anti-árabe) que en los próximos meses y años se harán cada vez más habituales y violentas hasta desembocar en la justificación de un enfrentamiento bélico con Irán y China. Porque si algo tienen claro los perturbados bíblicos que nos gobiernan es que el cumplimiento de la profecía pasa por el Apocalipsis, como explica y fundamenta la obra de Stephen Sizer citada más arriba:

Las implicaciones políticas del sionismo cristiano. A lo largo de este capítulo se han demostrado las profundas y duraderas consecuencias políticas del movimiento sionista cristiano y el distinto grado de entusiasmo con que busca implementar cada uno de los seis postulados teológicos fundamentales que emanan de su interpretación literal y futurista de la Biblia (op. cit., p. 300).
El sexto postulado es el siguiente:
Que habrá una guerra apocalíptica entre el Bien y el Mal en un futuro cercano. En virtud de esta creencia, los sionistas cristianos consideran inviable todo proyecto de paz duradera entre los árabes y los judíos. Más aún, propugnar que Israel llegue a un acuerdo con el islam o que los judíos coexistan con los palestinos es como alinearse junto a quienes están destinados a ser los enemigos de Dios e Israel en la inminente batalla de Armagedón (op. cit., pp. 300-301).
Un próximo artículo de CARRER LA MARCA explicará la relación de este tipo de ideas apocalípticas con la organización Hazte Oír, la secta ultracatólica El Yunque y el partido de ultraderecha sionista Vox liderado por Santiago Abascal.
Figueres, la Marca Hispànica, 1º de agosto de 2020.
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